
BODAS CON PROTOCOLO.
Este verano pasado hemos estado en dos bodas, de esas que dice mi novia que es inevitable asistir. ¡¡¡Si no soy ni el novio, ni el padrino, ni el cura!!!
Me dice un amigo que, cuando estás de novio, todo es ARROZ, pero cuando te casas, todo es “PA’ELLA”. Otro bromista comentaba que, la mayoría de los matrimonios terminan bien y un 25 por ciento ni se separa ni se divorcia. ¿Humor africano?
Vuelvo con las celebraciones. A nosotros no nos ha pasado todavía pero conozco algunos casos en los que no basta con el desembolso que supone un bodorrio: te exigen determinadas condiciones. Veamos algunos ejemplos:
Sé de una boda en la que, requisito indispensable para la asistencia, tenía que ir vestido de blanco todo el mundo (¿se casaría el nieto de Ariel o el de Colón?).
En otra, era obligatorio que todas las mujeres fuesen con pamela. Seguro que la pobre PAMELA se siente muy sola y está pasando por malos momentos, pero mejor que vaya al psiquiatra.
Si alguno de vuestros hijos o hijas os dice algún día:
- El año que viene, en el Everest, vestido de alpinista, me CASO…
¡¡¡No le hagáis ni CASO!!!
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