
El ritmo constante en una prueba, siempre es fuente de preocupación para los corredores (sea del nivel que sea). El saber que ritmo se ha de seguir “apretando” para conseguir los objetivos marcados, es una tarea a veces muy ardua de conseguir.
Si conseguimos contestar a las siguientes preguntas seguramente tendremos un poco más claro cual podría ser nuestro ritmo constante a la hora de afrontar el objetivo.
Lo primero que tenemos que saber es:
¿Cual es nuestro ritmo de crucero? y ¿Cómo se consigue?
Hemos de saber que el ritmo de crucero es el ritmo al cual nosotros somos capaces de aguantar durante una determinada distancia e intensidad. Obviamente, este ritmo es diferente al principio de la temporada, durante, y al final de la misma, pues no duda cabe, que a medida que vamos avanzando en las fases del entrenamiento, vamos adquiriendo ritmos más rápidos. Este cambio, debemos (junto con la ayuda de nuestro entrenador) de saberlo administrar, percibir y tolerar, aguantando las inclemencias del entrenamiento dirigido.
¿Cómo se sabe cual es el ritmo?
Podríamos decir, que El Ritmo Constante, lo podemos dividir en tres tipos:
el ritmo muy cómodo, el ritmo cómodo y el ritmo cómodo ahogado. Dependiendo del tipo de prueba que afrontamos, utilizaremos uno u otro.
Será en los controles, en los tests y en las sensaciones a la hora de realizarlos, donde podremos saber cual es nuestro ritmo de crucero.
Hemos de tener en cuenta que nunca podremos aplicar los mismos ritmos en una prueba de asfalto que en una prueba de montaña, ya que dependiendo de la duración del esfuerzo y de la dificultad técnica de la misma, podremos aplicar unos u otros ritmos.
¿Por qué en una prueba, unos ganan y otros no?Aquí lo primero sería decir que el primero que llega gana... ¿que tontería no? Si lo desmenuzamos un poquito más podríamos darnos cuenta que en las carreras se dan cita 3 tipos de atletas:
- los que corren al mismo ritmo al principio que al final de la prueba,
- los que corren a un ritmo más rápido en la primera parte de la prueba y se suelen hundir al final o son capaces de mantener el ritmo, y
- los que al principio son conservadores y quieren resolverlo todo al final de la carrera.
Sobre esto, decir que en todos ellos, lo más importante es saber como actúan sus fuentes energéticas. Con esto queremos decir, que si sabemos como actúan las fuentes energéticas, seguramente, sabremos como catalogar si se es un tipo de corredor u otro.
Los que corren igual al principio de carrera que al final, son aquellos, que en teoría saben ya, cual es su ritmo en carrera y solo tienen que aplicarlo.
Si pueden conseguir un ritmo medio-alto al principio serían capaces de aguantarlo durante toda la carrera, es decir, si nos basamos en la teoría de la adaptación:
“todo organismo que sufre un estrés se adapta a este estrés modificando sus condiciones iniciales, y mejorándolas”, vemos que hasta que se consigue un equilibrio todos vamos un poco ahogados, pero al cabo de unos 10-15 minutos ese ahogamiento inicial desaparece, entonces podemos aguantar al ritmo inicial pero con pulsaciones más bajas que las iniciales. Por ese motivo podemos aguantar más tiempo a un ritmo crucero, por que mejoramos nuestra eficiencia mecánica y fisiológica.
Los que corren muy fuerte al principio, suelen tener un alto energético, llegando a un momento, donde han de parar. Normalmente ese “parón” (hasta que se vuelven a recuperarse energéticamente), suele ser muy grande. Luego poco a poco vuelven a poner ritmo de nuevo, aunque este, nunca suele ser el mismo al que se pretendía en un principio seguir.
Los que son conservadores al principio, tienen la ventaja de que su cuerpo se acostumbra al ritmo a seguir y lo que pasa es que cuando quieren dar un hachazo (aumento de ritmo) les resulta muy difícil, simplemente porque su cuerpo ya se ha acostumbrado al ritmo inicial, además de tener a esas alturas, la musculatura muy tocada. Para funcionar de esta manera, se ha de entrenar mucho muscularmente, para conseguir que responda después de un tiempo a un ritmo ( la duración de las carreras a las que nos referimos normalmente son de 10000m en adelante).
Con todo ello lo ideal seria comenzar a un ritmo medio-alto e intentar sostenerlo como se haya entrenado.
¿Cómo podemos entrenar para qué esto pase?
Simplemente, promoviendo la velocidad, y luego extrapolándola al fondo. Todo esto se trabajaría, dependiendo de la época del año (y por tanto de la fase del entrenamiento en la que se esté) y según las características psico-físicas del atleta.